Una dirección, leída por alguien que de verdad puede hacer algo con tu problema.
Hay una dirección y la lee una persona. Ningún robot de tickets delante, ningún menú de categorías que adivinar, y ningún artículo sugerido en lugar de una respuesta.
No vamos a prometerte un plazo que no hemos medido. Lo que sí podemos decir es que aquí nadie gana nada dejando tu mensaje sin leer.
Cuatro cosas convierten tres días de intercambios en una sola respuesta.
Tu contraseña, tus códigos de doble autenticación, tu frase de recuperación, o el control de tu máquina. Ni por correo, ni por teléfono, nunca. Cualquier mensaje que pida una de esas cosas no viene de nosotros, sea cual sea la dirección desde la que parece salir y por bien redactado que esté.
Si crees que alguien más entró en tu cuenta, escribe de inmediato y dilo en la primera línea y no al final. Esa sola palabra cambia la fila en la que aterriza el mensaje.